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‎El Alto se consolida como la segunda ciudad que más aporta al PIB del país, según analista

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‎𝗥𝗲𝗱 𝗔𝗹𝘁𝗼 𝗡𝗶𝘃𝗲𝗹, 𝟲 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝗿𝘇𝗼 𝗱𝗲 𝟮𝟬𝟮𝟲.- En el marco del XLI aniversario de la ciudad de El Alto, el arquitecto alteño y analista político Guido Alejo afirmó que la urbe se consolida como la segunda ciudad que más aporta al Producto Interno Bruto (PIB) del país, reflejando el crecimiento económico que ha tenido en los últimos años.

‎Alejo señaló que todavía existen percepciones erróneas sobre la economía alteña, ya que con frecuencia se afirma que la ciudad depende del Estado o que su aporte económico es limitado. Sin embargo, sostuvo que los datos muestran una realidad distinta, marcada por el dinamismo comercial, productivo y empresarial de la urbe.

‎El Producto Interno Bruto es un indicador económico que mide el valor total de bienes y servicios que se producen en un país o una ciudad durante un determinado periodo. Este cálculo permite conocer qué regiones aportan más a la economía nacional a través de actividades productivas, comercio, servicios e impuestos.

‎Según el analista, desde el año 2014 El Alto comenzó a superar en aporte económico a la ciudad de Cochabamba. En ese momento, la urbe alteña aportaba aproximadamente un 7% al PIB, mientras que Cochabamba alcanzaba el 6%.

‎Con el paso de los años, este crecimiento continuó. Alejo explicó que para 2021 el aporte de El Alto ya superaba el 9%, consolidando su posición entre las ciudades más dinámicas del país.

‎Actualmente, añadió, existen estimaciones que sitúan su aporte por encima del 10% e incluso cerca del 12%, cifras que empiezan a acercarse al nivel de aporte de La Paz, cuyo porcentaje ronda el 14%.

‎“El Alto suele ser reconocido como la segunda ciudad en población, pero también debemos entender que se está consolidando como la segunda economía municipal del país”, afirmó Alejo.

‎El analista explicó que este aporte no se refleja únicamente en grandes empresas, sino también en miles de actividades económicas que se desarrollan diariamente en la ciudad, muchas de ellas vinculadas al comercio, la producción y los servicios.

‎Además, señaló que el aporte al PIB también se genera a través de diferentes formas de tributación. No solo contribuyen quienes pagan impuestos por actividades empresariales, sino también los ciudadanos que realizan transacciones financieras, compran o venden bienes, pagan impuestos por viviendas, vehículos u otras actividades económicas.

‎Alejo también recordó que durante años algunos indicadores situaban a El Alto como una de las ciudades con mayores niveles de pobreza entre las principales urbes del país. Sin embargo, afirmó que el crecimiento demográfico y económico muestra una transformación progresiva de la ciudad.

‎A su juicio, actualmente El Alto genera riqueza y cuenta con una clase media en crecimiento, lo que obliga a replantear la forma en que se mira el desarrollo de la ciudad.

‎“El Alto siempre ha tenido un peso político importante en el país, pero ahora también tiene un peso económico que debe ser reconocido”, sostuvo.

‎El analista también indicó que este crecimiento implica una mayor responsabilidad para las autoridades y para la propia población. En ese sentido, consideró que una ciudad con mayor peso económico debe exigir mejores políticas públicas, mayor institucionalidad y una gestión municipal más eficiente.

‎Asimismo, explicó que la confianza en las instituciones es un factor clave para mejorar la recaudación de impuestos. Según dijo, cuando la población percibe corrupción o mala gestión en el gobierno municipal, existe menor predisposición a cumplir con las obligaciones tributarias.

‎Por el contrario, cuando las autoridades muestran obras, infraestructura de calidad y una administración transparente, también aumenta la disposición de la ciudadanía a pagar impuestos.

‎Finalmente, Alejo afirmó que el crecimiento económico de El Alto representa un desafío para los próximos años, ya que la ciudad deberá consolidar su papel no solo como un actor político importante, sino también como uno de los principales motores económicos del país.

Por: Moises Huarcacho